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Cuando los abuelos se entrometen demasiado

¡Los abuelos están para malcríar a los nietos! Esta expresión la escuchamos con frecuencia en nuestro día a día. Por suerte, muchos jóvenes pueden recurrir a sus padres para que se encarguen del cuidado de sus nietos mientras ellos trabajan o hacen frente a otras obligaciones.

En los últimos años debido principalmente a la crisis económica y a la falta de conciliación familiar ha aumentado el número de abuelos que asumen el cuidado de sus nietos durante el día. Disponer de ayuda por parte de nuestro padres para asumir el difícil trabajo del cuidado de los hijos supone un gran alivio y mucha tranquilidad. Y, ¿quién mejor para cuidar a nuestros hijos que nuestros padres? Pero, ¿qué ocurre cuando los abuelos se entrometen demasiado?

El papel que los abuelos desempeñan repercute positivamente en el desarrollo del niño, son una fuente de amor y afecto. Pero, ¿qué sucede si los abuelos no asumen el mismo estilo educativo que los padres del niño?

Disponen de mucho tiempo para dedicar toda la atención necesaria a sus nietos, tienen una vida sin excesivas responsabilidades que asumir en el día a día y tienen la tranquilidad de que los padres del niño se están responsabilizando de educar y criar al nieto. Por lo que ellos se permiten disfrutar de sus nietos consintiéndoles cualquier capricho, siendo más flexibles en cuanto a las normas y obligaciones a seguir e intentando satisfacer todos sus deseos. 

Sin embargo, si los padres y abuelos no siguen el mismo estilo educativo, basado en la coherencia y la consistencia entre ambos, el principal perjudicado será el niño. Los abuelos suelen ser mucho más permisivos que los padres y tienden a justificar dicha permisividad bajo el argumento de ¡para educar ya están los padres!

Tanto padres como abuelos son fundamentales en la crianza del niño, ambos tienen muchas cosas que aportar. Si queremos que los niños sean felices debemos ofrecerles en igual proporción amor y disciplina. Hoy en día sabemos que no son más felices los niños que son criados en la permisividad, sin unos límites claros ni normas bien definidas sino todo lo contrario. Los niños para desarrollarse saludablemente necesitan recibir mucho cariño y ser educados con disciplina

Qué hacer si los abuelos se entrometen demasiado

Entonces, ¿qué podemos hacer para que los abuelos no sean tan permisivos con los nietos?

La mejor arma es el diálogo. Es necesario que padres y abuelos se comuniquen con frecuencia para hablar sobre el niño. Los padres deben transmitir a los abuelos que si el niño recibe mensajes contradictorios no sabrá a qué atenerse, se sentirá inseguro, desconcertado y quizás ansioso. 

Si nuestros padres se están haciendo cargo, durante muchas horas al día, del cuidado de nuestros hijos les recomendamos que hagan uso del diálogo para explicarles cuáles son nuestro objetivos, qué normas y límites son importantes para nosotros que el niño asuma y ofrecerles argumentos que expliquen el por qué. 

Los abuelos nunca harían nada que pudiera perjudicar al niño. Si actúan con excesiva permisividad es debido a que desconocen que dicho estilo educativo no beneficia al niño. Por lo que si están informados y negociamos previamente con ellos los objetivos comunes a seguir, respecto a la crianza del niño, todo fluirá sin ningún problema.

Es recomendable a su vez que escuchemos el punto de vista de los abuelos e incorporar entre los objetivos muchas de sus recomendaciones.

GuiaInfantil

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